Ya me ocupo yo (de esa “tontería”).

Ya me ocupo yo (de esa “tontería”).

Usoa Arregui
Coach certificada por ICF y Abogado
usoa@cambyo.es

Este es el segundo año que mis socios y yo hemos recorrido España facilitando actividades de coaching para grupos grandes. Normalmente, vamos los tres y cada uno de nosotros tiene unas funciones asignadas, pese a que somos bastante dados al baile de la improvisación para acoger todo lo que sucede en la sala. Uno de mis socios no pudo venir a uno de aquellos eventos, y ello supuso una cierta redistribución de tareas.

Hay un momento de ese evento en el que pedimos a doce portavoces que suban al escenario, y les pedimos que hagan un resumen de las conclusiones a las que han llegado en su grupo de trabajo. Después de varias pruebas, constatamos que lo mejor era sujetarles el micrófono mientras hablaban, en lugar de dárselo para que lo sostuviera cada portavoz. Dicha función la desempeñó siempre uno de mis socios, hasta aquella última edición, en que lo hice yo porque sólo éramos dos coaches y la alternativa era grabar un story de Instagram con los testimonios, lo cual aún no tengo dominado. Confieso que sostener el micro me parecía una tarea fácil.

Enseguida comprobé que estaba equivocada. Al principio, el reto consistía en acertar con la distancia justa entre el micro y la boca del portavoz, mientras trataba de evitar que se adueñara del micro quien se disponía a hablar. A eso había que sumar las diferentes alturas de cada portavoz, teniendo en cuenta que mi discreto 1’62 de altura da de sí lo que da de sí.

Pues bien, creo ya que en el portavoz número dos empecé a sentir una aguda punzada en el brazo, que me recordó al entrenamiento “militar” al que nos somete mi profesora de baile, y que suele generarme un tembleque de categoría 10. Y todo esto, como ya he señalado, prestando mucha atención a lo que decía el portavoz ya que estaba siendo grabado y compartido con el mundo a través de stories de Instagram… vamos, que además procuraba poner la mejor de mis sonrisas. ¡¡¡Y aún me quedaban diez portavoces más!!!

De verdad, hice un esfuerzo ímprobo y tuve que cambiar de brazo varías veces. Al día siguiente tenía agujetas.

Además de recordarme que necesito fortalecer mis brazos, aquella experiencia me resultó muy representativa de algo que sucede a menudo: quitamos valor a lo que hacen los demás (y, normalmente, le damos más valor a lo que hacemos nosotros). Sin duda, la labor que hacía mi socio presentaba su complejidad y requería de un esfuerzo importante. Hasta aquel momento, no lo había comprendido plenamente: sí que me imaginaba la dificultad de evitar que me quitaran el micro de las manos, pero no todo lo demás. Además, le confesé a mi socio entre bambalinas lo difícil que me parecía sostener el micro y me pareció que agradecía el reconocimiento a esa dificultad que solía asumir él. Me pareció un ejercicio de cura de humildad.

A menudo, no somos conscientes de lo que supone ocuparse de tareas que suelen realizar otras personas (pareja, hijos, padres, empleados, socios, compañeros de equipo, etc…). Por ello, encuentro absolutamente recomendable el intercambio puntual de roles para valorarlas, con humildad y en su justa medida. No se trata de poner el foco en lo que harías diferente o como mejorarías dicha tarea, sino de valorar exactamente lo que supone para la otra persona hacer lo que hace y entender por aquello que pasa. ¡¿Cuántas veces habéis pensado que alguien no se hace cargo de lo que supone que os ocupéis de algo?! Pues normalmente también pasa a la recíproca y resulta imposible comprender todos los matices de ese “algo” del que se ocupa otra persona, si no tomamos las riendas del mismo. Dicho de otro modo, si mi socio me hubiera comentado que el brazo le dolía al cabo de un rato del ejercicio, con mucha probabilidad no habría sido consciente del nivel real de dolor y del reto de mantener la buena cara pese a ello. Y, por supuesto, no hay que olvidar el valor de reconocer al otro su esfuerzo, como ya he dicho, la cara de mi socio fue de verdadero agradecimiento.

En fin, ¿de que “tontería” te vas a ocupar hoy?