Si quieres paz…

Si quieres paz…


Ignacio Alonso
Coach certificado por ICF
ignacio@cambyo.es

Estaba leyendo sobre la película “John Wick 3. Parabellum”, para decidir si iba a verla o no,  cuando me topé con el motivo de su título. “Parabellum” proviene de la máxima latina “Si vis pacem, para bellum “, que se atribuye a Julio César, aunque en realidad deriva de un pasaje del escritor romano Vegecio. Significa “Si quieres paz, prepárate para la guerra”

No pude evitar quedarme pensando sobre ella: estar preparado para la guerra, armado y amenazante, es, según Vegecio, la forma de lograr la paz.

Es interesante como las máximas de pensadores de la edad antigua, expresadas en alguna lengua muerta, se invisten de una gran autoridad y se rodean de un halo de sabiduría incontestable. Sin embargo, cualquier máxima de este tipo no deja de ser una creencia indemostrable que expresa una forma de ver el mundo, un paradigma que induce a una forma de actuar en él.

Ésta, “si quieres paz, prepárate para la guerra”, propone lo que podríamos llamar el paradigma del miedo. Según esta forma de entender las relaciones, la manera de mantener una convivencia pacífica con el resto es acumulando capacidad de agredir a los otros, de forma que, esta acumulación de potencial agresivo, los disuada de atacarte. Se trata, en definitiva, de infundir miedo para que los demás se lo piensen dos veces.

Sin embargo, existen, cómo no, paradigmas alternativos. Uno sería el paradigma del aislamiento (“si quieres paz, aíslate”) y otro podríamos llamarlo el paradigma de confianza, y se vendría a expresar, en cambio, con una máxima de este estilo: si quieres paz decide confiar en los otros y logra que los otros confíen en ti.

La diferencia entre el paradigma de confianza y los otros es que aquellos los puede poner en marcha uno mismo, sin preocuparse de nadie más: no es necesaria la colaboración de nadie para acumular potencia disuasoria o para aislarse. El paradigma de confianza, en cambio, requiere de la coordinación con los demás, es un paradigma de cooperación (frente a la competencia o el aislamiento) y eso lo hace más complejo de tejer y, también, mucho más frágil en sus inicios. Sin embargo, una vez en funcionamiento, se hace fuerte y proporciona muchos más beneficios y genera muchos menos costes.

Esta reflexión vale para la geopolítica, pero vale también para nuestras relaciones tanto en el ámbito personal como profesional. Intentar retener a tu pareja fomentando su miedo a quedarse sola, dirigir a tu equipo en la empresa en base a una política de vigilancia, amenaza y castigo, confeccionar relaciones en las que sueles salirte con la tuya porque los que te rodean intentan evitar un conflicto contigo que saben dañino, etc. son formas de actuar dentro del paradigma parabellum, que, si bien pueden proporcionar resultados, generan residuos radiactivos para tu vida: soledad, aislamiento, emociones ingratas, rencor y, desengañémonos, tarde o temprano, guerra.