Pestillos mentales

Pestillos mentales


Ignacio Alonso
Coach certificado por ICF
ignacio@cambyo.es

El otro día me estaba acabando de lavar y secar las manos en el lavabo de un avión cuando miré hacia la puerta para salir y vi que en ella se podía leer el mensaje “por favor echar el pestillo”.

Pensé: si yo fuera mucho de seguir las normas, de obedecer 100% a los requerimientos, no podría salir, porque para salir necesito abrir el pestillo, no cerrarlo, cerrado ya está, y ahora necesito abrirlo, y para abrirlo hay que llevarle la contraria al mensaje.

Ridículo ¿verdad? Claro, las normas, o las creencias sobre cómo es el mundo, hay que saber interpretarlas, saber que cumplen una función en un contexto determinado y que funcionan sobre una gran cantidad de sobreentendidos que todos compartimos.


El mensaje “por favor echar el pestillo” está dirigido a las personas que, obviamente, acaban de entrar en el baño y, por supuesto, se entiende que se les pide que el pestillo esté echado mientras lo usan y que, luego, claro está, lo pueden quitar para poder salir. El mensaje, la norma, no es que esté mal, es que tiene sentido, es útil, en unas circunstancias concretas y en otras no.


En mi actividad de coaching me encuentro con que mis clientes expresan cantidad de normas que han aprendido en algún momento de su vida y que están escritas en las puertas que los separan de sus objetivos. Os pongo algunos ejemplos:

  • Los impulsos hay que controlarlos.
  • La emoción vale más que la razón.
  • Hay que esconder los errores.
  • Hay que decir que sí cuando te piden algo.
  • Pedir ayuda es fracasar.
  • Hay que hacer solamente las cosas que te apetecen.
  • No se puede llorar en público.
  • Es mejor pedir perdón que pedir permiso.

¿Qué te parecen? Es posible que mientras las has leído hayas ido diciendo de cada una “esta es cierta” o “esta no”.


Sin embargo todas son tan ciertas o tan falsas como “mientras estás en el baño el pestillo debe estar cerrado”. Hay veces que sí, y hay veces que no. Si quieres salir del baño, será mejor que lo abras.


Si quieres lograr algo que con tus recursos no puedes, pedir ayuda puede llevarte al éxito, no al fracaso. Si necesitas un tiempo para ti, quizás tendrás que decir que no a alguna petición. Si quieres que el resto dejen de verte como una persona fría, puede ser que no esté mal que te vean llorar. Si quieres mantener la buena salud de las finanzas de tu empresa o de tu hogar, quizás debas poner a la razón a hacerse cargo de tus emociones.
Sin embargo, muchas veces, por ser fiel a una norma que nos pusimos y nos sirvió en un momento de nuestra vida, nos quedamos encerrados semanas, meses e incluso años en lavabos mentales cuando, para salir, simplemente tenemos que desobedecer una norma que nos hemos puesto nosotros y que, en las circunstancias actuales, no tiene ningún sentido.


Te invito a que te preguntes ¿estás encerrado en algún baño? ¿qué norma has escrito en su puerta que no te deja quitar el pestillo? ¿qué norma debería estar escrita para que pudieras salir? Adelante: es tu puerta.