PASOS DE BAILE

PASOS DE BAILE


Ignacio Alonso
Coach certificado por ICF
ignacio@cambyo.es

Me comentaba el otro día una amiga lo que les dijo su profesor de baile en una clase. “Estáis bailando sin sonreír y mirando al suelo, y se supone que bailamos para divertirnos”. Los alumnos le aclararon que estaban concentrados en dar bien los pasos, en hacer bien los movimientos, en no equivocarse, a lo que el profesor les contestó que lo más importante en el baile es la actitud, que no importa tanto dar los pasos correctamente si, por ello, se pierde la esencia del baile.

Me recordó mucho a las formaciones que doy en empresas sobre comunicación, gestión de las discrepancias y resolución de conflictos. En ellas explico que hay una serie de pasos para abordar esas conversaciones delicadas para que éstas resulten constructivas y no se conviertan en luchas dañinas e improductivas.

Explico que es importante exponer en primer lugar los hechos desprovistos de juicios, después expresar las emociones que esos hechos han provocado, tras ello compartir cuáles son las necesidades propias no cubiertas que dichas emociones están poniendo al descubierto y, después, se trata de averiguar las emociones y necesidades del otro respecto de los mismos hechos para, finalmente, desarrollar conjuntamente una estrategia que mantenga las necesidades mutuas cubiertas en el futuro. Así, los pasos de esta baile son:

  1. Exponer hechos.
  2. Expresar emociones.
  3. Compartir necesidades.
  4. Averiguar las emociones y necesidades del otro.
  5. Diseñar una estrategia conjunta.

Cuando en mis formaciones practicamos esta metodología me doy cuenta de que seguir estos pasos de forma correcta ayuda muchísimo a que las conversaciones lleguen a buen puerto y, sin embargo, seguirlos correctamente no es lo más importante. Lo más importante es, como en el baile, la actitud.

Solemos salir de casa con dos armas metafóricas: un escudo en un mano, para protegernos de los que nos puedan agredir, y una espada en la otra, para atacar cuando nuestros enemigos se pongan agresivos. Si cuando abordamos una conversación llevamos nuestro escudo y nuestra espada, por muy rigurosos que seamos siguiendo los pasos que he descrito antes, nuestra conversación acabará sin cubrir nuestras necesidades. Nuestras palabras expresarán la voluntad de tener una conversación tierna y empática, pero nuestra voz y nuestro cuerpo transmitirán acusación, resentimiento, beligerancia y deseo de revancha.

Los pasos son importantes para que el baile salga bien, pero sin una actitud vulnerable, empática y tan legitimadora de las necesidades del otro como de las propias, el baile se sentirá falso impostado y nuestra conversación resultará dañina e improductiva.