La paradoja del exigente

La paradoja del exigente


Ignacio Alonso
Coach certificado por ICF
ignacio@cambyo.es

Me encuentro a menudo con clientes que platean retos que tienen que ver con la armonía, el disfrute, la tranquilidad, la alegría. Parten de una situación de presión, de nervios, que acaba teniendo costes en su vida a muchos niveles: personal, laboral, de salud, etc. a veces incluso enfrentándolos a una sensación de vacío o de sinsentido.

Si una persona identifica que en su forma de ver el mundo existe alguno de estos componentes, resuelve que si los mantiene no va a estar viviendo como realmente quiere vivir y que, por tanto, quiere remplazarlos, suele comenzar a actuar el mecanismo de defensa más potente: la paradoja del exigente.

La paradoja del exigente consiste en usar los mismos paradigmas de la exigencia para tratar de abandonarla, con lo que, dicha exigencia, en lugar de difuminarse, se refuerza.

Efectivamente, abandonar paradigmas es más complicado de lo que parece y requiere de un acompañamiento que permita, a través del lenguaje, el cuerpo y la emoción, transformar plenamente la forma pensar y sentir el mundo. Dicho de otra forma, un proceso de coaching que se limita a identificar un objetivo, fijar acciones, calendarizarlas y darle seguimiento no es un proceso de coaching pleno. Para entendernos, un proceso de coaching busca explotarte la cabeza, activar una revelación copernicana, un wow parecido al de ver el mar por primera vez, o al que debe sentir una persona sorda que escucha su primer sonido gracias a un implante.

Si el reto tiene que ver con abandonar la exigencia, difícilmente se conseguirá desde ella. «Ya, pero en mi vida mis logros lo he conseguido así» Efectivamente, nuestras creencias y paradigmas provienen muchas veces de nuestros éxitos. Un enfoque, una manera de ver, que nos permitió lograr lo que deseábamos, una vez, dos, tres, diez, cien veces… ¿Cómo no vamos a confundir ese enfoque con la realidad misma? ¿cómo no vamos a creer que hemos descubierto las leyes objetivas que rigen la vida si siempre que las hemos seguido hemos obtenido lo que queríamos?… hasta ahora.

Suelo acompañar procesos que giran en torno a la necesidad de relajarse, de quitar importancia, de darse liviandad, de poner foco en lo que se tiene en lugar de poner foco en lo que falta, de celebrar… lograr estas cosas es uno de esos retos que no se consiguen luchando, se consiguen soltando.
Esa es, para mí, una creencia poderosa: hay retos que se consiguen luchando y hay retos, amigo mío, que se consiguen soltando.